Los pájaros pueden ver los campos magnéticos de la Tierra

Investigadores de Universidades de Suecia y Alemania analizaron las tres proteínas que desempeñan un papel importante en la regulación de los ritmos circadianos de las aves para saber la forma en la que se orientan estos seres vivos.
Ciudad de México, 3 de septiembre (RT/SinEmbargo).- El enigma de cómo navegan las aves está a punto de resolverse tras una serie de ensayos publicados en lo que va de año. “No es hierro en sus picos lo que les sirve de brújula magnética, sino una proteína en sus ojos que les permite ver los campos magnéticos”, afirmó un artículo del sitio informativo Science Alert, que resumió este 1 de septiembre los resultados de dos investigaciones recientes.

DOBLE FUNCIÓN DE UN RECEPTOR DE LUZ
Un equipo de biólogos de la Universidad de Lund, en Suecia, midió la presencia de tres proteínas conocidas como “fotorreceptores” en la retina de los ojos, en los músculos y el cerebro del pájaro diamante mandarín, originario de Australia. El objetivo era determinar cuál de los criptocromos uno, dos y cuatro desempeña también la función de magnetorreceptor, es decir, es sentible al magnetismo.

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Otro grupo de la Universidad Carl von Ossietzky de Oldemburgo, en Alemania, igualmente intentaron identificar el magnetorreceptor en la retina del petirrojo europeo, pequeño pájaro migratorio. Para que el resultado de la búsqueda fuera más contundente, compararon las mediciones con las muestras hechas en los pollos de la gallina doméstica, que por supuesto no migran y ni siquiera saben volar.

Todas las tres proteínas en cuestión desempeñan un papel en la regulación de los ritmos circadianos, es decir, las oscilaciones de las variables biológicas en intervalos regulares de tiempo, como pasando de día a noche y de una estación de año a otra. El criptocromo uno y el dos estaban presentes en la retina de todas las especies mencionadas de aves, pero sus concentraciones oscilaban entre el día y la noche.

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ELIGEN LA SUSTANCIA MENOS VARIABLE
Solo el criptocromo cuatro (Cry 4) fue hallado en los pájaros nómadas en una concentración constante de día y de noche. Por lo tanto, es el más probable candidato a magnetorreceptor, dedujeron los ornitólogos, puesto que las aves deben poder orientarse constantemente.

Adicionalmente, el ensayo alemán reveló que en el pájaro migratorio la presencia de esta proteína fue más alta durante la época de migraciones y más baja fuera de esta temporada. Confirmó, además, que no estaba presente en la retina de los pollos, corroborando la hipótesis inicial.

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Aparentemente estos nuevos datos confirman que el mecanismo de magnetorrecepción es visual, resume Science Alert. Sin embargo, el conocimiento del papel del Cry4 “no es definitivo”, puesto que en los ensayos previos a estos dos, las proteínas Cry1 y Cry2 también estaban implicadas en esta función, el primero en las currucas mosquiteras (otro pájaro) y el último en las moscas de la fruta (insecto).

Los experimentos anteriores demostraron que la magnetorrecepción aviar depende de ciertas ondas de luz: específicamente de la luz azul. A partir del conjunto de datos recogidos, los científicos supusieron que la visión de los pájaros incluye un filtro magnético puesto sobre el campo de vista general. Este filtro resalta parte del cuadro, mientras que oscurece otra en función de la dirección de la mirada.

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